La Pastorela

DOS PALABRAS SOBRE EL COLOQUIO:

 

 

Esta obra, según versiones fidedignas, fue escrita en España por Don Francisco de Quevedo y traído a México el siglo pasado por Doña Merceditas Jaso, esposa del terrateniente señor Don Francisco Dávalos, que en ese entonces moraban en San Simón, Michoacán. Mas al pasar el ferrocarril y trasladarse al hermoso poblado de El Llano Michoacán, Doña Merceditas regaló el coloquio a éste poblado, y es por eso que El Llano le reconoce como suyo.

 

Mas al paso del tiempo, desapareció el cuaderno y sobrevino el desastre: Los agregamientos sin comillas, las estrofas sin dividir, la mutilación de versos y la ausencia completa del nombre del gran autor; debido a tanta copia y recopia a pura memoria y por gente letrada, tan sobrada de entusiasmo como de ignorancia. Mas por amor a las letras y cariño al gran Quevedo, me propuse copiar y poner las cosas en su lugar, insertando de mi propio cacumen, lo de pecado y tentación que se hallan entre comillas, que de mi paso por la vida, a las generaciones venideras, también dejo este recuerdo.

 

 

 

José Martínez Pérez.

Agosto, año de gracia del Señor, 1972

Zamora Michoacán, México.

NOTA:

 La representación de este Coloquio debe ajustarse al orden siguiente:

                                    Ángel

                                    Mayoral                Bato

                                    Gila                      Palmira

                                    Orencio                Florencio

                                    Domiciano            Feliciano

                                    Dorinflo               Cádibo

                                    Ranchero              Bartolo

                                    Ermitaño

                                    Luzbel

                                    Asmodeo

                                    Astucia

                                    Pecado

                                    Tentación

COLOQUIO PASTORAL
Canto del Angel: (1)
Gloria a Dios en las alturas
y paz al hombre en la tierra,
que sea remediado el mundo
con la majestad eterna.
Ermitaño:
Entre sueños oí una voz
que con placer y contento,
anuncia el nacimiento de Jesús,
Hijo de Dios.
¿Qué es esto divino cielo?
Que Jesucristo ha nacido
entre pajas sumergido
y entre prisiones de hielo.
Yo veo todo el horizonte
resplandecer en la ocasión,
yo voy a hacer oración
a la orilla de aquel monte.
En aquel verde laurel
voy a descansar gustoso,
pasaré la noche bien
porque es árbol muy frondoso.
Mayoral:
Este campo está muy árido
y no podemos continuar,
porque el ganado perece
o se nos ha de extraviar.
Así pastores ya es tiempo
de comenzar a cantar,
una canción muy bonita
para poder caminar.
Todos: (2)
Así lo haremos Señor,
arreando todo el ganado,
entonando la canción
que más fuere de su agrado.
Caminata:
Pastores amigos,
hermanos amados,
aquí va el camino
para estos prados
Montes elevados
de hierbas y prados,
a donde campean
todos los ganados.
Los campos de flores
están floreciendo,
por los arroyuelos
el agua va corriendo.
Aquí en este aguaje
compañeros leales,
dispongan zagales
de un bello paraje.
Bato:
Pastores ya el alba alegre
desatando luz hermosa,
puebla esta sierra fragosa
y todo este campo verde.

Mayoral:
También la hora se pierde
de caminar con pereza,
arriemos todo el ganado
que mucho nos interesa.
Orencio: (3)
Oh, que dulces melodías
divierte el alba serena,
con muchísimo contento
según lo demuestra el tiempo
parece ser Nochebuena!.
Florencio:
También la sierra está llena
de flores divertidas,
de fragantes azucenas
y alelías muy escogidas.
Domiciano:
Y de estrellas muy lucidas
está el cielo muy poblado,
por lo que he considerado
se amenoran las fatigas
y se apacienta el ganado.Bartolo:
Y también a mi me han enfadado…
con sus cuentos y soflamas
dormir nada me has dejado;
les he de quitar las mañas
para que se estén callados.
Cuando este durmiendo siesta
no han de ser tan desatentos,
me han de guardar atención
o se me van retirando.
Uno: que ya el alba alegra.
otro: que ya viene el día,
otro que ya el pió cabeza
y otro que ya es Nochebuena.
Pues que lo sea o no lo sea,
como no se están callados
y se dejan de algarabías.
Bato: (4)
Bartolo tened paciencia,
mira que noche tan linda
y brilla mucho el lucero.Bartolo:
Mas ha de brillar la suaca
que les he dar por soflameros.
Mayoral:
Hermano no te impacientes,
pon cuidado y atención,
lo que nos demuestra el tiempo
ya nos causa admiración.
Bartolo:
Les ha de causar dolor
si los llego antecoger,
entre mis manos a todos…
eso bien lo puedan creer;
mayormente a ti, importuno,
santos no te han de valer.
Gila:
Válgame Dios Bartolito!
creo que estas algo enojado,
estarás algo cansado
o estarás bien desvelado.
Bartolo:
Dice bien mi muchachita!
¡ah, que bien me han enfadado!
con sus cuentos y soflamas
dormir nada me han dejado.
Palmira:
Bartolito con cuidado
bien te puedas prevenir,
que la hora se ha llegado
ya para poder salir.
Bartolo: (5)
De eso nada hemos quedado,
de caminar o salir,
si ustedes se quieren ir
yo aquí me quedo acostado.
Feliciano:
No empecemos con flojeras,
levántese a caminar,
que el ganado ha de ir a arrear
por entre prados y riberas.
Bartolo:
Ya parece que es deberás…
que todos me han de mandar,
adviertan que yo los mando
y a mí se han de sujetar.
Orencio:
Tú eres el que has de llevar
todo lo que es necesario,
deja ese sueño contrario,
basta de tanta flojera.Bartolo:
A ti no te ha de importar
que me quede aquí dormido,
yo soy quien me he de apurar
para tomar mi camino.
Prevendré mi bastimento
y mi guajito con vino,
que es el mejor alimento
para el que tiene latido.
Florencio:
Calla Bartolo, no digas;
ni seas tan inconsecuente,
que ningún hombre como tú
padece de ese accidente.
Bartolo: (6)
pero a ti que te interesa!
¿porqué me vas a la mano,
te entiendes de medicinas
o eres algún cirujano?.
Domiciano:
Deja de palabras necias
y de hablar tan demasiado,
porque tú el dormir aprecias
y de ser muy afanado.
Bartolo:
Y también soy desenganado
para eso de trabajar,
con el lomo y las costillas
ninguno me ha de ganar.
Me acuesto luego que ceno
y me levanto a almorzar,
con mohína, bastantes flemas,
y ganas de regañar.
Bato:
Deja de tanta mentira,
tratemos de caminar,
que la hora se ha llegado
ya para poder salir;
va ya Señor Mayoral,
Gilita con Domiciano
nos debe de acompañar.
Gila:
Bartolo que no se quede
arreando todo el ganado,
con mucho gusto y cuidado
hasta que al paraje llegue.
Bartolo: (7)
Vaya vale no se pele
ni se muestre tan tirana,
déjeme aquí aunque me amuele
hay me iré por la mañana;
vaya múdese de aquí
que si me hace levantar,
les he de dar más trompones
que arenas tiene el mar.Orencio:
Bato, Mayoral, hermanos,
si tratan de hacer jornada,
no hagan caso de Bartolo
porque está de mala gana
y se queda en el campo solo.
Florencio:
Se vuelven puros retobos,
disparates y soflamas,
pues todos esos corajes
que los aguanten sus damas.
Domiciano:
Debemos tener paciencia
por su genio tan atroz
esas mohínas y corajes
llevadlas en amor de Dios.Bato:
Pues si ya están aprevenidos
tratemos de hacer jornada,
que lo iremos a esperar
hasta la cuesta encumbrada
que allá hemos de ir a parar.
Todos:
Estamos obedientes
comencemos a cantar.
Bartolo: (8)
A la orilla de esta peña
mi cama voy a tender,
mientras que Gila dispone
un bocado que comer.
Mayoral:
Vamos hermano Bartolo
vamos alto, a caminar!.Bartolo:
Mayoral, ¿qué estas borracho?
yo no voy a caminar,
está tan fuerte la helada
que cuando había de llegar,
aunque me venga a ofertar
su carretilla la muerte.Bato:
Bartolo, es indispensable,
ya da miedo, ya recelo;
andando yo de mancebón,
no de maucebón
sino de mancevuelo,
por aquí encontré un lobón
que todavía le alzo pelo.
Ahora si adiós mi suelo,
no te quisiera dejar,
adiós todo mi anhelar,
adiós todo mi regazo
adiós y toma este abrazo
regalo de mis costillas,
quién te volverá a gozar!.
Vamos pues a caminar
para el portal de Belén.
Todos:
Cantando por el camino
así lo haremos muy bien.
Caminata: (9 )
Claros horizontes
de bellos candores,
que hacéis de los montes
vestirse de flores.
Pastorcillos somos del cerro bajamos, de cortar los frutos
de los verdes ramos.
Caminen pastores
vamos caminando,
que este es el camino
que hemos de ir llevando.
La luz de una estrella nos ha de llevar, hasta que lleguemos
al dicho portal.
Aquí pararemos
al pie de esta sierra,
porque la nevada
nos da cruda guerra.
Canto de Bartolo y Mayoral:
Del imperio Celestial,
Lucifer ha descendido,
por solo haber pretendido
de hacer pecar al mortal.Luzbel:
Ábrete abismo y en tu profundo seno
recibe a un ángel que perdió su gloria, terrible bajo y con mi voz de trueno maldigo al cielo que cantó victoria; tiemble la tierra y en voraz veneno convierto al mundo en infernal discordia, más ambiciono y con rencor profundo…¡mil crímenes haré por todo el mundo!.
(10)Y por capricho del Señor Omnipotente emprendí contra el cielo feroz guerra, quisieron humillar mi altiva frente y ocupar el poder que en mí se encierra;comencé la batalla y de repente el cielo se opacó y tembló la tierra, ángeles mil que a mis poderes se fueron y en la terrible lucha me vencieron!
El arcángel Miguel fue mi enemigo,
él me arrojó del esplendente cielo
con todos los caudillos que conmigo
emprendimos la lucha con anhelo;
mas yo con furor y con rabia los maldigo,pues mi venganza es mi único consuelo,mientras gimo en lóbregas cavernas al mundo daré penas eternas!.
Conocerán mi furor y mis crueldades:hijos de Adán! Cuidaos de esta serpiente, que no ha de respetar sexo ni edades y os ha de atormentar eternamente; con soberbia, avaricia y liviandades, con lujuria, con gula y finalmente,con vicios mil que mi caverna encierra para poder envenenar la tierra!.Todos ríen, todos cantan, todos llenos de contento,a todos les baña un gusto y a mí me baña un tormento.Qué importa que alguna vez, haya yo formado un coro,si ahora me acompaña un lloro y este lloro será eterno sin remedio y sin desdoro.
Desesperada aflicción (11)
desde que el cielo perdí,
ahora más porque aquí
no hay paz en mi corazón.
Si el mismo cielo perdiera,
segunda vez colocado;
de eso no me arrepintiera,
mucho menos lo sintiera,
por no ahora ser burlado.
Más yo que con tanto afán
introduje en la serpiente,
hice a Eva con un plan
que hiciese comer a Adán
de un manzano dulce y fuerte.
Dulce en cuanto a los placeres,
fuerte en cuanto a los pesares,
pues para mí dobles pesares
porque mis ojos son mares
y mi mal está en mujeres.
Una mujer con vileza,
con orgullo y altanería,
me subyuga la cabeza
y no me vale destreza
porque de ella es el Mesías.
Asmodeo:
Como, Señor, ¿qué decís?Luzbel:
¿No advertís?Asmodeo:
No comprendo gran Señor
tu entusiasmo tan fiero y sano,
si, en tu rostro veo dolor
y cubierto de rubor, me descubrís un arcano.
Luzbel: (12)
Pues ese arcano Asmodeo,
es el que me ha trastornado,
no triunfa nuestro deseo,
se priva nuestro trofeo
y todo queda frustrado.
Asmodeo:
¿Qué, frustrado me decís,
y esa es toda tu aflicción?
deja que las profecías se cumplan,
nazca el Mesías, y se haga la redención.Entonces con más rigor aún cuando sean sin segundo,le haremos guerra, Señor, a tus plantas pondrá el mundo y calmará tu dolor.
Luzbel:
Oh, Asmodeo mi confidente,
has enjugado mi llanto!
ved que mi amor es ardiente, serenada está mi frente sin sentir pena o quebranto.
Astucia:
En vano es ya tu delirio, dime, ¿no hiciste a Adán cuando en el Paraíso estaba? ¿Y ese fue todo el trabajo?
más ahora ordena y determina,verás ir para abajo almas como por destajo
y la que no… se encamina.
Luzbel:
¿Quién es aquel emboscado?
Asmodeo:
Es un viejo caricano muy barbudo.

Astucia: (13)
Que barbudo, ¿no recuerdas
que es un viejo a nuestro daño?.
Asmodeo:
Hasta eso, si no me engaño
de este viejo hipocritón,
es aquel viejo Ermitaño
que tentaba ya hace un año
y cayó en la tentación.
Luzbel:
Pues ahora quiero que los tres
lo vayamos a tentar, para que ya en esta vez…postrado que esté a mis pies lo podamos llevar.
Asmodeo:
Lleguémosle con valor!.
Astucia:
Lleguémosle pues milord!.
Luzbel:
Amigos, sacadle afuera
para poderle averiguar,
desde aquí le formaremos guerra
hasta postrarlo en tierra
y podérnoslo llevar.
Asmodeo:
¿Pues qué deberas nos damos
como un cobarde conejo,
deberas nos humillamos,
que no le hablamos al viejo?.
Luzbel: (14)
Ya, ya! hasta me he de caer de risa
de ver a ese viejo menguado,
que cuando a mis pies postrado
lo sepulto en la ceniza.
Asmodeo:
Lleguémosle con valor!.
Astucia:
Lleguémosle pues milord!.
Luzbel:
Buen hombre ¿qué hacéis aquí,
sepultado en esta gruta?Ermitaño:
Lo que ustedes nunca harán
aunque su habilidad sea astuta.
Asmodeo:
Hombre, ¿no pudieras tu mejor
al lado de mi consorte,
brillar con gran ilusión
en el mundo y con atención
y ser alojado a la corte?.
Ermitaño:
Más decidme, caballeros,
¿quién sois vos?.
Astucia:
Nuestro nombre lo sabrás,
hombre atroz.Ermitaño:
Pues yo quisiera saber,
porque a mi ver,
quiero ofreceros a Dios.
Luzbel: (15)
Dime viejo camastrón,
cara de puerco enojado
,¿quién le ha dicho a este bribón que somos de esa opinión
para que ofrezca rezado?.
Ermitaño:
No paso a creer, qué Cristianos,
por malos que haya en la tierra,
se muestren tan inhumanos,
hagan los rezos en vanos
y quieran formarme guerra.
Yo pensé que los granjeaba con mis cortas oraciones,
mas no pensé la enojada
que se dio mi camarada
tan cargado de razones.
Más cuando me ofrecen corte,
yo ofrezco lo de mi ermita,
no llega a más mi resorte
y como les veo su porte, mi oferta fue bien gratuita.
Astucia:
Vamos, deja de argumentos
porque más se enoja el Rey,
no seamos tan vacilentos,
dejemos de tanto cuento,
te quieres dar a mi ley?.
Ermitaño:
Hazme presente tu ley?.
Astucia: (16)
Mi ley es tan pura y santa…que esta ley todo lo calma, no hay corazón que ni encanta,
hasta las piedras quebranta y hace brillar a toda alma.
Ermitaño:
¿Y tu Dios?.
Astucia:
¿Qué no lo veis vos?
Ermitaño:
Ah no,! ¡yo tengo mi Dios piadoso!.
Astucia:
El mío es misericordioso,
bondadoso e indulgente;
mira si no será piadoso,
pues cura a todo leproso
y hace rico al insolvente.
Ermitaño:
Dígame por sus honores
¿y qué cosa voy a hacer?.
Astucia:
Vas a ver grandes primores,
jardines, prados y flores
y ese ha de ser tu quehacer.
Ermitaño:
¿Y qué tal me he de poner cuando me vea en los festines? entonces he de comer coruco, gallina y pipirines
por si no volviere a ver!.
Astucia: (17)
Si hombre, vivirás bien regalado,
pucheros, dulces y queso, pasarán por tu pescuezo, mucho y sin ningún cuidado.
Ermitaño:
Oh, que amigos tan leales, nunca los había encontrado, pues estos sí que son leales, bien estoy en mis cabales
que de esto se ve muy raro!.
Astucia:
Si hombre, disfrutarás de galantías,
Blasones, gastarás oro y doblones
Y en carrozas volarás!.
Ermitaño:
Que chulito y qué bonito, también diré a mi cochero: no, por hay gran majadero, no ves que por hay no es bonito.
Astucia:
Si hombre, no ves que aquí estás tú muy abandonado; ya no te muestres así ni te veas tan despreciado.
Ermitaño:
Vamos manden lo que gusten que ya estoy a su mandado.
Luzbel:
Ven estréchate a mis brazos, por primera vez te digo: compadezco tus trabajos, mi corazón a pedazos
te haré en señal de amigo.
Ermitaño:
Tu, fu, apesta a azufre!.
Luzbel: (18)
¿Y de esto mi amigo escupe?.
Ermitaño:
Con muy sobrada razón, pues esto que no es costerno… que no ves que solo en el infierno ese aroma hay, milord?.
Luzbel:
Despídete de tu gruta, y vámonos a caminar.
Ermitaño:
Yo no me despido de ella.
Luzbel:
¿Porqué?.
Ermitaño:
Porque mis ojos son tiernos y han de empezar a llorar.
Asmodeo:
Síguenos ya, vente, vente.
Ermitaño:
Deja por última vez despedirme de mi gruta y darle pruebas de gente.
Adiós sitio en que viví a entregada penitencia,
se me cansó la paciencia,
hoy me despido de ti; adiós porque ya aquí un rato estaré siquiera
esta fue la vez postrera,
aunque me tañen trompeta tiro cruz y calavera.
Ángel: (19)
Que pronto habéis olvidado las promesas que tu hacías, a según las profecías, da gracias que ya ha nacido el Rey de todo lo creado, el verdadero Mesías.
Ermitaño:
¿En dónde nació mi bien?
Ángel:
En Belén.
Ermitaño:
¿Luego allá está mi bien?
¡hasta brinco de contento!.
Luzbel:
Mal haya tu laberinto viejo loco y sin talento! hasta donde me das tormentos ángel vil, villano cruel; como privas mis intentos con tus chismes y tus cuentos la muerte me das Miguel. Mas yo puedo apartar de aquí esta mortal herida, perdí todo mi reposo y no hay más que dar la huida. Eso te pueda valer viejo cara de tejón, pensábamos que eras fiel, no atenderías a Miguel ni cambiarías de opinión. Pero vemos que eres falso en tus modos de parlar,
te agarraremos a lazo
y perderás hasta el paso
y los moditos de andar.
Asmodeo: (20)
Viejo narices de cuerno,
ven a rechinar los dientes
ven conmigo a ser costerno,
allá te espero en el infierno
a ti y a todos tus parientes.
Ángel:
Pues en fin, harás muy bien
de caminar a Belén,
porque ya ha nacido el niño
dándonos la paz y bien.
Ermitaño:
Así lo haré mi bien,
¿qué es lo que me ha sucedido,
estoy loco, o aturdido,
mis amigos ya se han ido?
Ah, que escapada me he dado!
merito me llevaban los diablos
hasta cargado,
¿pero me volverá a suceder…?
Haya hombre que en la occasion
se haya creído del demonio
y haya abandonado a Cristo
por una falsa ilusión,
no es de creer, pues solo visto.
Dorinflo: (21)
De tanto llorar mis ojos
se hace nudo en el garganta,
mis sentidos se montonan,
no puedo hablar el palabra,
para explicar el pesar
que a mi pecho le acompaña
por la muerte de mi esposa.
ay lágrimas que derrama!
Hoy siento sin mi esposa
ay que suerte tan tirana!
como me quedé en el mundo
sólo, triste y afligido,
porque dinero no lo hay para buscar un mujer que a mi lado lo acompañe;
valía más nunca supiera
ni pensara de casar
y cuando gusto tuviera
viniera el muerte a llevar.
Cádibo:
Tata, tata, deja de tanto llorar,
no busques tanto a mi madre
pues Dios la quiso sacar
de las penas en que estaba,
déjala ya descansar; ya vías que vida le daba cuando ibas a emborrachar
que venías tan enojado que ni te podías guantar Ya el golpe, ya el cintarazo
eso yo lo he de afirmar,
cada y cuando se ofrecía
nomás venías a pelear,
luego no lo has de buscar,
bien hizo el Dios de llevar.
Dorinflo: (22)
Ay Cádibo de mi vida,
no es posible el aguantar,
de que recuerdo a tu madre
nomás quisiera llorar;
ni siquiera ver el casa sola
por no acordar sus facciones
nomás quisiera llorar.
Cádibo:
Ahora quisieras mirar
a mi madre sino lo hay,
se la llevó quién más pudo,
ahora bien te has de molar.
No habrá quien te dé un tortilla,
ni quién te ha de remendar
tu fresada cuando rasgues
y cuando vayas a emborrachar.
Dorinflo:
Hijo, ¿qué no sientes tú
que tu madre se murió?.
Cádibo:
Ah! no. La siento y no la siento,
la siento porque es mi madre
pero el Dios se la llevó.
Dorinflo:
Pues como no he de sentir yo
si la quise de tal suerte, quisiera matar el muerte que a tu madre se llevó; y el mal suerte me tocó,
debido me quedara solo…
voy a buscar dinero
para un mujer buscar.
Cádibo: (23)
Tata, tata, ya te estás asegurando,
ya se te quitó el cuidado,
lo he de hacer un laberinto,
te has de quedar asustado;
si te llevo a la justicia
por la herencia que me toca,
que mi abuelita ha dejado.
Ahora verás, te lo voy a decir:
te dejó un burra prieta,
un zarcillo burleteado,
un buey pinto de bermejo
y mi caballo ensillado;
un quipal y unos zapatos
pero bien antijueleados.
Todo quiero me lo entregues
Porque lo dejó firmado, porque lodejó para mí
Porque fui su hijo estimado.
Dorinflo:
No empieces ahora con eso
el que yo te heredaré,
el burra prieta y zarcillo
por el gaznate se fue.
El quipal con los zapatos
empeñados los dejé,
por un diantre de un compadre
que me la agarró a beber.
El caballo lo vendí
ensillado y enfrenado
para me lo hicieran cuentas
que se me estaba olvidando.
Cádibo: (24)
Ahora haremos a un lado el crianza y el atención,
me lo dirás soy malcriado pero lo alego en razón.
Por eso dejó firmado,
lo hagas buen partición,
porque fui su hijo estimado
de su mero corazón.
Porque me entregues quipales,
el vaca y toro rabón,
almohadillas y tijeras,
un dedal y mi cotón
que lo estaba burletiado
cuando mi madre murió.
Dorinflo:
Ya ni te acuerdes de nada,
ya todo eso se acabó,
cuando se murió tu madre
¿cómo firmado dejó?.
Cádibo:
No hay remedio me has de completar,
si no siempre te lo iré a demandar,
porque me entregues carretas y tierras de pan llevar.
Todo mero es de mi madre,
por su padre lo heredó,
un rebozo pultepec
que le dio a su hijo Gaspar,
merito cuando tu boda
que fue contigo a casar.
Dorinflo: (25)
Muy verdad, Cádibo, es cierto
que tu lo habías de heredar,
el herencia que te debo
yo te la he de completar;
el vacas y toro rabón
y tierras de pan llevar.
El rebozo pultepec
también te lo he de comprar,
para se lo des tu mujer
cuando vayas a casar.
El puerco y los burriegos
también te lo he de pagar,
para no me lo demandes
y vaya a avergonzar.
Cádibo:
Tata, tata, ya te estás cordando,
Solito te estás conviniendo, del coraje que lo hacía yo nomás me estaba riendo de ver tu formalidad.
Dorinflo:
Pues si te digo es verdad,
lo haremos composición,
te entregaré muy completo
cuando ya llegue ocasión
que te pongas en estado,
que lo busques un mujer
que ya lo sea de razón.
Cádibo:
Bonita la buscaré
a tu gusto señor padre,
tan solo porque me entregues
el herencia de mi madre.
Dorinflo: (26)
Cuanta, te lo he de entregar,
todo completo y juntito,
sin que nada te haga falta
te lo daré un recibito;
y de gusto que te entrego
cantaremos un versito.
Cádibo:
Vamos pues mi padrecito
por el gran composición,
cantaremos un versito
que se alegre el corazón.
Canto de los indios:
Dorinflo y Cádibo van
a entrar en combinación
por la herencia que me toca
tuvimos composición.
Por mi madre tuve mucho,
mucho que heredar,
bueyes y carretas
me has de completar,
cuando yo me case para trabajar.
Ermitaño:
No sé qué canción extraña
oigo en esta serranía,
mas convierte en alegría
a los riscos y cabañas.
Oh, que floridas montañas!
¡que alegres ecos cantáis!
cielos, vuelve a pronunciar la voz
con mucho amor y contento,
la escucharé muy atento
para mejor explicar.
Vuelven a cantar los indios: (27)
Huérfano estoy sin mi madre,
pero lo tendré en paciencia;
yo teniendo a que mi padre
me lo ha de entregar mi herencia.
Todita mi herencia me has de completar,
con eso tendré
mucho que gastar,
dinero bastante
para irme a pasear.
Ermitaño:
Volvió a pronunciar la voz y esta vez es desengaño, yo como pobre Ermitaño me ocupo en servir a Dios.
Mas diviso dos señores,
pueden andar trabajando
el oficio de pastores,
yo me alojaré con ellos.
Dios guarde a ustedes zagales,
¿qué hacéis en este retiro?.
Dorinflo:
Padrecito, padrecito!
¿qué lo anda haciendo usted?
diga que le ha sucedido
para yo también saber.
Ermitaño:
Oí la suave canción
por entre estos horizontes,
y me causo admiración
la tristeza de estos montes.
Cádibo: (28)
No es tristeza padrecito
si no es un grande alegría,
de una herencia que me toca,
que mi madre lo tenía;
ella murió, el alma mía,
yo de huérfano me quedé,
a mi padre duro y recio
bien de fijo le apreté,
que me entregara la herencia
que mi abuelita se fue.
Ermitaño:
Debido es que se te dé,
supuesto que fue tu madre,
pero siempre socorre a tu padre
con amor y grande fe.
Cádibo:
Padrecito así lo haré,
para Dios me ayudará.
Ermitaño:
Pues nunca te faltará
dinerito que gastar,
si socorres a tu padre
Dios te lo sabrá pagar.
Dorinflo:
A ti queremos hacer una pregunta entre los dos
¿no lo has oído tu decir
que ya nació el Tata Dios?.
Ermitaño: (29)
Es cierto, nació el Creador
en el portal de Belén,
dándonos la paz y bien
el soberano Señor.
Cádibo:
Explícanos lo mejor,
lo que tú tienes sabido.
Ermitaño:
Cierto es, en Belén ha nacido
el que es Hijo de María,
esposa de un hombre casto
José, luz del claro día!.
Mas ahora con gran alegría
transitemos sin mancilla,
estas selvas, estos montes
y estas floridas montañas.
Dorinflo:
Vamos pues mi padrecito
cantando con alegría
por estas sierras tupidas
mientras amanece el día.
Ermitaño:
Vamos al punto hermanito
avivando más el paso,
los tres iremos juntitos
y no ha de haber embarazo.
Mayoral:
Oigan, atiendan pastores
unas voces por el prado.Bato:
Y me llenan de temor
yo también las he escuchado.
Ermitaño: (30)
Parece que allí diviso unos dichosos zagales, avivemos más el paso
y lleguemos a saludarles.
Palmira:
Miren, no sean salteadores,
Cuidado con el ganado.
Domiciano:
Estemos bien prevenido,
no estemos mal descuidados.
Ermitaño, Cádibo y Dorinflo:
Buenas noches mis señores,
mis caballeros, mis amos.
Los pastores:
Así se las dé Dios a ustedes,
mas digan que andan buscando.
Ermitaño:
En el campo transitando
con muchísima alegría
porque venemos buscando
de ustedes la compañía.
Bato:
La compañía de nosotros
la tendrán muy sin igual,
siendo hombres de buena fe
bien se puedan declarar.
Mayoral:
¿Qué destino traen ustedes
que andan en el campo andando?.
Dorinflo: (31)
La Señor, lo andamos buscando
en donde nos dé acomodo,
porque se murió mi esposa
y ahora nos quedamos solos.
Cádibo:
Y lo andamos divirtiendo
una grande pesadumbre,
porque mi madre murió
el día 28 de Octubre.
Bartolo:
Y a usted señor santulario
¿qué negocios le acompañan?.
Ermitaño:
Transitar la tierra extraña
y rezando mi rosario,
con mi cruz y disciplina
para ver sí a Dios de agrado.
Bartolo:
¿Y qué años se ha mortificado
en este áspero retiro?
pues yo deberas me admiro
de su cuerpo avejentado.
Ermitaño:
De doce años vine aquí
y tengo noventa y seis,
mas en mí vos veréis
todo el tiempo que existí.
Orencio:
Bien conozco su humildad,
lo demuestra su semblante,
¿cómo hubieron de juntarse
a caminar tan constante?.
Ermitaño: (32)
Andando en la serranía
oí cantar una voz,
y empecé a alabar a
Dios hasta que amaneció el día.
Florencio:
¿Y usted dónde vivía?
¿Dónde era su habitación?
Ermitaño:
En un bosque solitario
cumpliendo mi devoción,
luego que los divisé
gasté de mucha atención,
tan sólo por explicarles
al Verbo de la encarnación.
Domiciano:
¿Luego usted tiene sabido
algo de la anunciación,
del nacimiento de Cristo
según su razón y son?.
Ermitaño:
Lo sé por las escrituras
y el libro de la Creación,
que mi Dios ha de nacer
para darnos la redención.
Feliciano:
¿Luego según razón
todos lo debemos creer,
que mi Dios ha de nacer
para darnos la redención?.
Ermitaño: (33)
No tiene comparación
este Dios tan sin igual,
sólo nos viene a librar
de las manos de faraón.
Gila:
Pues en fin, sin dilación,
tratemos de caminar
para poder alcanzar
nuestra humilde salvación.
Bato:
¿Y estos hombres que pretenden,
seguirán en su destino,
arreando todo el ganado
y cantando por el camino?.
Dorinflo:
Sí señor, con amor fino,
juntito lo llevaremos,
y no nos descuidaremos
por toditito el canción.
Mayoral:
Pues digan cómo se llaman
para ponerles quehacer,
buen salario han de tener
si sirvieran de buena gana.
Dorinflo:
Dorinflo me llamo yo,
que de flores es verdad,
lo asentaras en tu vale
para no se olvidará.
Cádibo: (34)
Cádibo es mi mero nombre,
la flor lo soy por mi padre,
que hasta el nombre se ha perdido
desde que murió mi madre.
Bartolo:
Si ya están acomodados,
dispónganse a trabajar,
buen salario han de tener
y nada les ha de faltar.
Los dos indios:
Como ganemos dinero
muy bien nos puedan mandar.
Mayoral:
Vamos pues a caminar
muy ligeros y violentos,
que suenen los instrumentos
para empezar a cantar.
Palmira:
Pues que toquen caminata
ya para poder salir,
que así se ha de divertir
el cansancio que maltrata.
Caminata:
(Pastores amados)

Vamos pastorcillos,
vamos a Belén
a dar a María
nuestro parabién.
Juntos caminemos (35)
por lo más florido,
y llevemos ramos
al recién nacido.
Gilita y Palmira
deben buscar flores,
y hacer ramilletes
de varios colores.
Al pie de este pino
la noche pasemos,
y al rayar el alba
al Señor cantemos.
Mayoral:
Aquí en este verde prado
haremos noche, pastores.
Bato:
Mirando las dulces flores
que alimentan el ganado.
Mayoral:
Preciso es que con cuidado
vaya Dorinflo a cuidar,
Cádibo le irá a ayudar
hasta verlo majeado.
Cada uno agarre su lado,
bien se puedan prevenir,
lleven su honda y garrote,
cuidado con el coyote
no se acuesten a dormir.
Dorinflo: (36)
Señores nos retiramos
con ganado a pastorear.
Cádibo:
Pero por el mañanita
nos vendremos a almorzar.
Mayoral:
Pues no larguen el ganado
por donde quiera que vayan,
Bartolo les llevará
agua y bastante vitualla.
Bartolo:
Pues chula está la madeja
para andar de mandadero,
que se amuelen, que se amuelen,
para eso ganan dinero.
Palmira:
Cierto es que ganan dinero,
pero se les debe dar
su ración como se debe
para poder trabajar.
Bartolo:
Vete previniendo Gila
que yo lo que haré es llevar.
Gila:
Horita lo voy a hacer,
por eso no ha de quedar,
voy hacer bastantes migas,
ensaladas y pipián,
y un lomo bien adobado
quizás no les haga mal.
Bartolo: (37)
Daño no les ha de hacer,
no te de cuidado Gila,
que si todo eso previenes
pondrá baile mi barriga.
Luzbel:
Dios guarde vuestra quietud,
Dios aumente la paciencia!.

Todos:
El cielo con prontitud
retira tal pestilencia!.
Luzbel:
¿Pero qué pestilencia amigos,
que están ustedes borrachos?.
o deben estar dormidos,
avisen si son muchachos
o son crueles enemigos.
Bartolo:
Esta sí que es otra fiesta,
de donde tanta arrogancia…
de figura tan funesta,
pues con tan grande fragancia,
parece que apesta, apesta.
Luzbel:
Vedme hermano con piedad,
no seas tan descomedido.
Ermitaño:
Solo por esa humildad,
merece honores crecidos
Luzbel: (38)
Oh, cuando yo tan dichoso!
¿qué acá estas estáis hermano amado?.
Ermitaño:
Si, acá estoy.
Luzbel:
Bien haya quien es piadoso,
¿porqué no me habíais hablado?.
Ermitaño:
Como yo no te conozco…
tal cosa había yo pensado.
Luzbel:
¿Es posible? ¡me admiro!.
Ermitaño:
Pues no, no te admires.
Luzbel:
¿Qué no fuimos compatriotas
que juntos nos hemos creado,
por esas tierras remotas,
porqué me habéis olvidado?.
Ermitaño:
¿Conmigo te has estrechado?.
Luzbel:
Sí hombre, si tu para mí
siempre has sido generoso
Ermitaño: (39)
Haya este hombre más chistoso!
¿y cómo te has apartado
del siglo tan fácilmente?.
Luzbel:
Si tu quieres que te cuente
la historia como ha pasado;
que duerma toda esta gente
que algo se habrá desvelado
y el sueño es impertinente.
Todos:
Lo haremos gustosamente.
Luzbel:
Pues te diré la verdad
por ser mi solicitud,
que desde mi tierna edad
fui entregado a la virtud;
lo sé por mayor quietud,
voto de virginidad,
y como mis padres eran
de otros afectos notorios,
trataron cierta ocasión
conceptadme de esposorios
con una niña tan bella
que parecía una deidad,
una bien nacida estrella
porque era sin igualdad.
Y al no ser yo tan deboto,
di mi amor a la doncella,
le doy contra el suelo al voto
y me desposo con ella.
Huyendo de los alardes (40)
que suelen atormentar,
luego me traté ausentar
de la vista de mis padres;
para evitar un desliz
que no con vano aparto,
se mancillo lo feliz
de mi decoro y recato.
Bartolo:
No creas a este mentecato
y haya descuida mayor,
este ha de ser robador
en traje de sol y bato.
Ermitaño:
Hermano, ten discreción,
no hagas juicio temerario,
que este es monje solitario
según su declaración.
Bartolo:
Bueno, sigue con tu solitario.
Ermitaño:
Volvamos al asunto, hermano,
¿y tu designo cuál es?.
Luzbel:
Mi designio es cosa rara,
el cual feliz se completa,
el vivir de anacoreta
y hacer vida solitaria
Ermitaño: (41)
Esa es cosa dispuesta!.
mira, durmamos tantito
que tu llegarías cansado.

Luzbel:
Acuéstate tu, hermanito,
mientras en este ratito
rezo yo lo acostumbrado.

Ermitaño:
Muy bien, lo haré a tu mandado.

Luzbel:
Ninfa, ninfa! No duermas tanto…
escuchadme bella aldeana,
venceremos una lucha
del amor en fuerte llama.

Gila:
Yo no estoy para luchar,
más bien me gusta la gracia,
no hagas desvío tan atroz.

Luzbel:
Confía en mí bella aldeana
que no te vengo a desviar,
sólo pretendo amoroso
decirte lo que reflejo,
un excelente consejo
que por tu bien te daré
y si gustas te lo diré
para quedar yo gustoso.
Gila: (42)
Presentadlo presuroso
que atenta lo escucharé.
Luzbel:
Sentémonos muy gustosos
para que puedan tus ojos
ver esa radiante luna,
girar en tan gran altura
los rayos excelentes de ella;
bien sabréis serena bella
que la mujer desdichada
está de angustias cercada
y de muy contraria estrella.
Si por placer de doncella,
goza libre de lisonjas,
es un convento de monjas
pasarás glorias mejores,
mientras que con los pastores
pasas lo que ya se vé:
hambres, cansancios y sed,
trabajos tan sin sabores,
que de fríos, que de calores,
que de mojadas se pasan,
riegos y más que amenazan
los tiempos con sus rigores.
Un monasterio en primores
es un acto sin segundo,
deja ese engañoso mundo,
deja esa vida pastora.
Gila:
A ese viejito Bartolo
¿cómo lo hemos de dejar?.
Luzbel: (43)
Deja ya a ese viejecito
que se quede a regañar.
Gila:
Es tan necio el pobrecito
que ¿quién le ha de dar de cenar?.
Luzbel:
Anímate brevecita
que Dios no le ha de faltar.
Gila:
Y a ese conventito dichoso
¿quién es el que me ha de llevar?.
Luzbel:
Yo como hombre piadoso,
compadecido de tu ceguedad,
te llevaré a un reposo
donde te puedas ilustrar.
Gila:
Tú serás buen mentiroso,
según tus modos de conversar,
que aunque seas muy bondadoso
contigo no me he de acompañar.
Luzbel:
Ahora si no me obedeces, ahora te he de degollar.Gila:
El gran soberano Dios de ti me puede librar!.Luzbel:
Mal fuego abrace la boca
del que te enseño a hablar.
Asmodeo:
¿Cómo fue mi señor, se cumplió vuestro deseo?.
Luzbel: (44)
Con gran cólera y ardor vengo, si te aseguro Asmodeo, que habilidad no la tengo y traigo un bravo dolor.
Mis astucias no han valido,
yo no he podido engañar
a una ninfa que ha venido
aquí con estos pastores al mismo Dios a adorar.
Pero he de poner tentaciones
cuantas el abismo tenga; vamos pronto Asmodeoa poner astucias breves, vamos que el día viene.
Asmodeo:
Vamos, señor, por mí no se detiene.
Astucia:
Señor, no se te dé en nada, que ha de venir a tus manos.
Luzbel:
Prontamente Astucia
lo que tú habéis ordenado,
hacedlo con la presteza
que me lo haz manifestado;
id con mucho cuidado,
espiando con desconfianza,
que no hayan despertado
esos pastores malcriados,
porque si ya han despertado
para ti es una desgracia.
Astucia:
Voy pues señor, y no tardo.
Aquí está señor,
la que tú habéis deseado.
Luzbel: (45)
Mucho os agradezco Astucia el regocijo con que sirves a un ángel despreciado.
Mayoral:
Hermanos, mucho hemos dormido
y mal consuelo hemos tomado,
que ya por nuestro descuido
a Gila nos han robado.
Todos:
El poder de Dios nos valga
y la gran soberanía,
salga usted señor
a ver quién se la llevaría.
Bartolo:
Si, si, ahora es bueno don Bartolo,
ya ves hermano Ermitaño
por andar aquí alojando
esos monjes extranjeros;
tontos, tontos, no se los decía
que aquel era bandolero,
sin duda aquel extranjero
sutil, nos la engañaría.
Bato:
¿Y qué tal sería el malvado
que formó este laberinto,
que a todos nos ha dejado
con pensamientos distintos.
Mayoral:
Espero en el alto Dios
y en una flor sin mancilla,
que cuando caña no traiga
no le ha de quedar costilla.
Dorinflo: (46)
Pudiera si lo volviera este diasque tan maligno, que no me la detuviere
ni el más bravo Basilisco.
Cádibo:
Ahora me lo he de vengar,
si yo voy tras de esta fiera,
el Gila me lo ha de entregar,
ved hermano lo que hacemos
con este traidor malvado.
Asmodeo:
No amigo, si no fui yo quien su Gila me llevé, mi señor se la llevó,
vamos, yo lo llevaré al monte donde la ocultó.
Todos:
Cantemos victoria hermanos
que ya el robo pareció.
Asmodeo:
Tomad su Gila villanos y a mí pedidme perdón.
Todos:
Tomad aquí esta prisión
por sus procederes malos.
Asmodeo:
Reniego de mis regalos…
que bravos son los pastores,
que sin causarles ardores
me han dado quinientos palos.
Bartolo: (47)
¿Pero dónde estabas alma mía, dime quién te había llevado?.
Gila:
Aquel feo me había engañado con tantas hipocresías:
me decía que era el Mesías y que todo lo había creado.
Bartolo:
Pues para que no seas tontita, toma el susto que has llevado!.
Ranchero:
La noche cierra y el labrador tranquilo,
sus campos deja cubiertos de sudor; por Dios que vengo de mi callado asilo
a descansar como humilde labrador.
Contemplaré en un frondoso pino, me recrearé como humilde labrador; mi lecho hare al pie de un verde encino,
daré las gracias al supremo Creador.
Asmodeo:
Hola amigo, ¿qué traes en esta maleta, será cosa de interés?.
Ranchero:
¿Pero a ti que te interesa,
para que lo quieres saber?.
Asmodeo:
Porque nosotros buscamos
muchas cosas que comer
Ranchero: (48)
Traigo mucho que mascar: traigo mi dulce cajeta, pan, panocha y morisqueta.
También traigo lana prieta,
membrillos de a dos por tlaco,
mis hojas de buen tabaco
que son buenas para fumar,
yo no hallo más que pensar,
sin duda será el demonio
que me viene a perturbar,
vale más a mis amigos
llegarles a saludar,
que por hay les traigo
un muchachito que con él han de contestar.Asmodeo:
Pues que salga sin temor
que ya queremos lidiar.
Ranchero:
Oh, buenas noches pastores!
¿cómo están ustedes y ellas?
¿me dan ustedes razón
de lo que yo ando buscando?
se me perdió mi caballo,
mi yegua con mi potrillo,
y una vaca frijolilla, y allí en aquel arrollillo he hallado una costilla,
se me perdió mi silla,
unos tres machos morenos,
unas espuelas y frenos,
puercos, chivos y gallinas
y unos cuatro guajolotes,
y viniendo por aquí
me he hallado unos coyotes.
Mayoral: (49)
Nosotros somos pastores, no somos sus coyotes, pase usted a la majada y déjese de mitotes porque lo que ha de llevar son unos buenos garrotes.
Ranchero:
Oh, carambas! en mi rancho no hay porfías, yo ensillo buenos caballos,
unos prietos y otros bayos, remudo todos los días; déjense de algarabías
que tengo que mañanear, denme razón del caballo que no lo he podido hallar. Gilita ya estoy aquí,
ahora acabo de llegar,
dame mis veinte enchiladas y veinte sin enchilar, y mis catorce docenas
que después vendré a cenar.
Yo tenía mi cacaistito
que le cabía caso y medio,
era mi total remedio
para andar barrigoncito.
De tunas un canastito,
de gordas una saquilla,
no es ninguna maravilla
la que me estoy comiendo,
las tripas me están gruñendo,
enchílame otra tortilla
y me dejas dos tostando,
y me las cuidas del perro
porque las está tanteando
Iba arreando yo mis bueyes (50)
por estrechos callejones,
al lado de la derecha me echaba los más lebrones; tiernos, frescos y verdiones, comía elotes son cesar, y luego de digo a Gila: dórame treinta docenas que después vendré a cenar.
En esto no hay que dudar,
mi ración cada semana,
son diez fanegas de maíz,
me las como en cinco días
y el sábado voy por más.
Para trabajar soy voraz,
soy un peón muy afanado,
de las manos allagado de trabajar vida mía, si no te me has enfadado
tírame en llenar un día.
Gila:
Ya no te doy mis tortillas.
Ranchero:
¿Porqué?.
Gila:
Porque tú te las acabas, mejor te voy a disponer un plato colmado de habas.
Ranchero:
Oh, que si tú me dieras las habas,
Entonces Más me amarrabas!
Pecado:Sea con ustedes pastores completa tranquilidad. y el paso de la cultura se note con claridad.
Palmira: (51)
Dime pues cómo te llamas y dónde está el Edén soñado?.
Pecado:
Pecado me han llamado, soy encanto de las damas, la moral que tu proclamas, pese a su gran fundamento, la combate mi argumento con el más remente anhelo, lo que es dado por el cielo es mi mayor descontento. Yo perforo las paredes que circundan los conventos, destrozo los sentimiento
pero concedo mercedes; gozar este bien, tú puedes, tienes todo a tu favor, el placer encantador que pone a tus pies el mundo, en pasiones tan fecundo tras las cuales no hay dolor.
Palmira:
Andando pues, que ya voy a donde tú me convidas, pero quiero que me digas ¿con quién pues hablando estoy?. ¿Pecado es nombre del santo
bendecido por el cielo?.
Tentación:
¿Qué no ves que es un modelo en grandeza y en encanto?.
Pecado todo lo puede tan activo como audaz, y a su capricho sabras que todo el mundo se mueve.
¿quién a contender se atreve con el rey de la tiniebla?
¿quién a su furor no tiembla? ¿quién su gran poder supera?
(52)el puede esparcir la esfera o envolverla en densa niebla.
El puede bajar los aires de las regiones del viento y con iracundo acento sepultarlos en los mares;
por eso le hacen altares
y le veneran contentos
porque mata los tormentos
con el placer y la dicha,
en su reino no hay desdicha
ni pesar ni abatimiento.
Le da rumor a la palmera,
silencio a la escueta duna,
rayos a la excelsa luna
y al mundo la dulce calma;
con los pesares del alma
no tiene nada que ver,
se encarga del rosicler
que su bridón no retarde
y el relente de la tarde
lo acaba al anochecer.
¿Qué te parece, es digno
de que se le rinda honor,
o como a simple impostor
se le depara el mal signo?.
Ángel:
Largo de aquí, Tentación,
juntamente con Pecado,
antes que sea castigado
el afán de tu ambición
Palmira: (53)
¿Quién eres ángel de amor
y que haces en éste suelo?
si descendiste del cielo
déjame rendirte honor;
dime quién es tu Señor,
y sus leyes cuáles son
para servirle de corazón
y cumplir bien sus mandatos,
dejando así los incautos
afectos de mala acción.
Ángel:
Mi Dios está en los cielos,
su estrado es deslumbrante,
su solio de diamante
y le cubren dos mil velos; y cifra sus anhelos en ver por la criatura
que busca la ventura
del reino celestial, y deja el mundanal donde impera la amargura.
Su ley es gracia tanta, que a toda alma fortalece, la virtud en ella crece
y a todo pecho encanta;
quién fervoroso le canta
alabanza a mi Señor,
alcanza todo su amor
porque es misericordioso
y es el Todopoderoso
a quién debemos dar loor.
Y como el tiempo es llegado
de que nazca el Redentor,
camine todo pastor
llevándole don preciado.
y se aumenta mi padecer,
Palmira: (54)
Todos con profundo amor
como nos ves, caminamos,
porque conocer deseamos
al enviado del Señor.
Felices pastores, Canto
Luzbel:
Oh, pese aquí mi furor, mi soberbia y mi poder! mi pensamiento se aflige
y se aumenta mi padecer, por una infante criatura que tan dichosa ha de nacer que al mundo venga a reinar
y yo sin poderla ver.
Como no muero de rabia O alivio mi padecer, valiéndome del infierno
para poderla vencer;
Con mi astucia, con mi hazaña,
al que se quiera oponer a estorbarme mis intentos… eso nunca podrá ser!.
Tengo muchos desempeños,
a mas que soy Lucifer, príncipe de las tinieblas,
rey y cabeza he de ser; y a toditos mis vasallos pronto los he de tener rendidos a mi obediencia
que acaben de conocer;
que soy Luzbel, el más rico,
al más sabio y poderoso
que en el mundo podrá haber!.
Pero en qué me confundo!
no hay que desmayar Luzbel!.
A mi presencia, Asmodeo, Pronto te quiero tener, Para decirte mis intentos Y aliviéis mi padecer.
Asmodeo: (55)
A vuestra presencia estoy
príncipe y padre señor,
sabías que soy Asmodeo
y he de guardar vuestro honor;
cuanto digas y me mandes
pronto he te hacer con rigor,
decidme lo que os aflige
¿o cuál es tu pena, señor?.
Luzbel:
Bien sabéis amigo mío mis congojas y desvelos, por las voces escuchadas
por entre montes y cerros.
Asmodeo:
Pues busquémoslos al punto para hacernos cargos de ellos.
Luzbel:
Avivaremos el paso y con ansia los buscaremos. Hola amigos pastorcillos, mil deseos tenía de verlos, ¿cómo os va de desvelada?.
Todos:
Muy bien, sin novedad, de eso pierda usted cuidado.
Luzbel:
Si ustedes quieren saber y escuchar atentos un rato soy gran hombre emperador de mi dominio y recato.
Yo soy aquel gran señor
que con solo un aparato,
conquisto el mundo a mi honor
y a cualquier otra potencia con mi poder y valor.
Yo haré que se desvanezcan (56)
a mi amistad y favor,
Yo haré que se desvanezcan
a mi amistad y favor,
soy de las leyes más altas
el mejor legislador.
Soy un teólogo muy sabio,
yo mando al pontificado,
mando al rey y a otro mejor.
Tengo dominio en conventos,
todos me alaban señor.
Yo mando a los hacendados
como que soy labrador,
yo sé liquidar las cuentas
y soy un gran contador.
También de los moribundos
yo soy el consolador,
en mí fían sus testamentos
como que soy escritor.
Y si ustedes me admitieren
seré de ustedes pastor,
yo aseguro gran cuidado
a consta de mi valor, la felicidad de ustedes si no me juegan traición.
Tendré cuidado de ustedes por medio de mi valor que aunque el mundo se opusiere seré de todos vencedor;
y si alguno se opusiere,
tengo un gran fuerte escuadrón
de dragones valerosos
que defienden mi opinión.
Y así dequen ya la mano para firmar lo mejor, que bajo de mí palabra
triunfaran de un gran honor.
No teman fieles pastores (57)
que no soy perturbador,
soy el mejor religioso
de los príncipes el mejor.
En los mares tengo el mando,
soy del piloto el autor.
Y en fin, para no cansaros,
respondan de corazón
si me admiten compañero
para mi consolación.
Pues tengo mucho que hacer
aquí en toda esta estancia,
los mercaderes me buscan
porque soy buen medidor,
tengo mi metro muy bueno
para la ropa y listón.
También los boticarios
sólo yo les doy razón,
de los mejores remedios
como que soy el autor.
Doy salud a los enfermos,
resucito moribundos
con mi poder y valor.
De los tahúres no hay que hablar,
pues son señores de honor
los taberneros son míos,
esos que toman licor,
junto con los artesanos
ya los tengo en un rincón.
¿Qué me responden hermanos
ya basta de envaración,
no se queden admirados,
cuál es su resolución?
Mayoral dirigiéndose a Bartolo:(58)
¿Ahora porqué no respondes a ese príncipe amoroso?
Bartolo dirigiéndose a Ermitaño:
Respóndele tú ben tata, tú rezandero famoso.
Ermitaño:
Monstruo infernal, sombra oscura,
¿quién eres fiel ilusión? que solo con tu figura no me cabe el corazón.
Asmodeo:
No te asustes bello mozoque te vengo a examinar, muchas cosas que tu ignores yo te las vengo a explicar.
Ermitaño:
Examen no necesito
Y ni me quiero confesar,
lo que he procurado yo
es a ustedes desterrar.
Asmodeo:
Ya nos vamos buen anciano,
no nos quieras maltratar.
Ermitaño:
Váyanse pronto de aquí
antes que yo comience a disciplinar.
Dorinflo:
Atento Cádibo, atento, pasos oigo por el prado.
Cádibo:
El jonda está prevenida, las piedras en el moral, para si son salteadores
de pedradas les he de dar.
Luzbel: (59)
Hola amigos! ¿qué andáis haciendo
tan solos en este áspero retiro?.
Dorinflo:
Lo andamos cuidando burriegas,
que no se las coma el coyote, nos despachó el Mayoral con un jonda y este garriote para no las deje llevar.
Asmodeo:
Tú también eres pastor que cuidas éstas ovejas?.
Cádibo:
No digo, también las viejas, todas las debo cuidar, ya las voy a rejuntar
para lo excusarán quejas.
Luzbel:
Quién es el amo de ustedes o a quién le ganan dinero?.
Dorinflo:
Se lo diré, caballero lo servimos Mayoral, que desde mi tierra venimos con ellos a acomodar.
Asmodeo:
Y no nos podrán llevar a la majada donde están?.
Cádibo:
Pues el merito verdad, no lo hemos de poder llevar, porque el ganado se pierde y nos han de regañar; el uno, el dos que nos falte, quedran luego lo hemos pagar.
Luzbel: (60)
Que pagar ni que pagar, de eso no se les dé nada, del ganado no son dueños, no es más que pura soflama.
Dorinflo:
Pues que lo sea o no lo sea, vayan mucho en hora mala, que si ya me llega el mohína se lo he de dar un jondiada; luego no dice el dicho
¿”Martín vendió su fresada”?.
Cádibo:
Y también en garroteada lo llevará tu espinilla, para que no quede rastro y se acabe el semilla.
Asmodeo:
Se me hace que los llevamos amarrados como un cohete,
para que no sean groseros
¿digan quién los compromete?.
Dorinflo:
Como tiene el gran valor, que lo haremos con el cruz, para que se vayan señores en el nombre de Jesús.
Cádibo:
También nos ayudará
el Santísimo Rosario
y el Letanía del Virgen
para se vayan luego.
Luzbel y Asmodeo:
Cierren sus bocas groseros
que ya libres han quedado, abre las puertas abismo y recibe estos desdichados..
Mayoral: (61)
Bartolo vete parando ya es hora que te vayas a donde está Cádibo y Dorinflo cuidando la borregada, que les lleves bastimento hasta la cuesta encumbrada.
Bartolo:
No por Dios, que espasguatadas que me quieran despachar, está tan fuerte la helada que cuando había de llegar.
Bato:
Es muy fuerza que tu vayas, creo que tú lo harás mejor, porque entre todos nosotros no hay hombre que tenga valor.
Bartolo:
Pues prevengan la vitualla,
y también el contanal,
agua y bastante tabaco
porque voy a caminar;
el vicio que me acompaña
ya no lo puedo aguantar.
Gila:
Anda vete Bartolito
transitando bien el cerro,
cuidado con los ladrones
o algún lobo carnicero.
Bartolo:
Ya me voy a caminar,
oh, que grandes sin razones!.
Domiciano:
El hermanito Ermitaño,
que te eche la bendición.

Ermitaño: (62)
Así lo haré con devoción
santiguando con la cruz,
en el nombre de Jesús,
y la limpia Concepción;
vete hermano a caminar
porque ya no hay detención.
Bartolo:
Pues hermanitos, adiós.
ya me voy a caminar,
a Cádibo y Dorinflo
aquí les voy a gritar,
en lo espesa de este sierra
quizás me responderán.
Apa amigos compañeros,
vénganse a desayunar,
que traigo llena la maleta
de purito con tamal!.
Dorinflo:
Cádibo, Cádibo, no te duermas,
se escuchan voces por el prado.
Cádibo:
Ha de ser señor Bartolo
que nos trae el bastimento.
Bartolo:
Ya quiso Dios que yo hallara
este par de naturales,
no dejé monte ni llano
que no anduve por hallarles;
¿cómo les ha ido muchachos,
no hay novedad en el ganado?
Dorinflo: (63)
No hay novedad don Bartolo,
la hubo, pero sin cuidado;
unos dos negros vinieron
tratando en demasiado
que deseaban conocer
el dueño de este ganado.

Bartolo:
Que jais de presencia tienen
los señores que vinieron
a hablarles tan repentinamente?.
Cádibo:
No tienen cara de gente,
tienen de perico lengua,
sus orejas de borrico,
en su boca un grande diente,
y sus ojos como un lumbre
y un su cuchillo en sus manos.
Bartolo:
Ese sin duda fue el diablo
que los vino a perturbar,
pero vaya, siéntense a almorzar
que aunque vengan no hay cuidado,
yo les sabré contestar
y defender el ganado.
Luzbel:
Vamos amado Asmodeo,
ahora ansiosa agonía.
Asmodeo:
Vamos a nuestra porfía.
Dorinflo: (64)
Hay vienen ya Don Bartolo,
puedes irte apreviniendo,
para les contestaras
ya nomás te estás durmiendo.
Luzbel:
Amigos ¿qué aquí andáis todavía?.
Bartolo:
Creo que no les ha de importar…
se vayan o no se vayan,
si nos tomamos el día
a usted no le comen nada.
Asmodeo:
Oh, que respuestas tan griegas
De este viejo mentecato!
¿quién te mete en excusado?
hombre no seas tan ingrato!.
No venimos a hacer daño,
les venemos a rogar
que nos lleven al paraje
para irles a saludar.
Bartolo:
Pues buena está la compañía,
pero creo no se han de habiar,
que si se van con nosotros
se enojará el señor Mayoral.
Luzbel:
No les ha de decir nada,
si vamos de compañeros,
somos hombres de confianza
y deseamos conocerlos.
Bartolo: (65)
Pues váyanse ustedes solos que allá nos hemos de ver, en donde está la majada nos irán a conocer.
Asmodeo:
Dadnos unas buenas señas para irles a saludar, no sea que en la serranía
nos vayamos a extraviar.
Bartolo:
Pues agarren, no, no agarren esa vereda, por todita esa cañada y llegando a aquella loma divisarán la lumbrada, porque allá es donde ellos están porque tienen pasto y agua.
Luzbel y Asmodeo:
Señores nos veremos.
Bartolo:
Señores hasta mañana, ya no quiero contestarles, basta de tanto aguantarles, vayan mucho en hora mala. Vamos Cádibo y Dorinflo, ya acabarían de almorzar, rejunten bien el ganado, no vuelvan estos malvados y nos vayan a robar.
Cádibo y Dorinflo:
Vamos, pues, señor Bartolo: con ganado a rejuntar,
los tres iremos a arrear
para que no se quede solo.
Bartolo: (66)
Bato, Mayoral, hermanos, aquí les traigo el ganado, aquí tenéis a Dorinflo y a Cádibo a su mandado.
Ermitaño:
Gracias a Dios que llegaron sin ninguna novedad.
Dorinflo:
La tuvimos es verdad, pero no llegó a cuidado, les formamos laberinto y a uno de ellos dé de palos.
Mayoral:
Explíquenos bien la empresa y el modo en que les hablaron.
Dorinflo:
Llegaron con el achaque, tratando de compañeros, cuidaremos el ganado
por entre montes y cerros.
Bato:
No dijeron sus negocios ni sus modos de pensar?.
Cádibo:
Yo no les di ese lugar les eché tantos jondazos que hasta los hice arrancar.
Palmira:
Y tu Bartolito no viste a ese par de caballeros.
Bartolo:
También a mi me salieron,
tratando en demasiado
que deseaban conocer
al dueño de este ganado.
Ermitaño: (67)
Y que les importaría
que lo querían conocer?
yo no hallo más que pensar,
sin duda que fue el demonio
el que los fue a perturbar.
Domiciano:
Vinieron sin novedad,
daremos gracias son fe,
pidiendo a Dios nos de
la paz y tranquilidad.
Canto del Ángel:
Pastores el Parabién
de Jesús evangelizado,
pues nació el Verbo encarnado
en el portal de Belén.
Feliciano:
Es tanto el gusto que tengo, que ni siquiera decir, quisiera que de buena gana esa canción graciosa se volviera a repetir.
Canto del Ángel:
Ésta sí que es Nochebuena,
Nochebuena en que el Niño Dios nació para redención del mundo y del mundo, bendito sea el gran Señor.
Astucia:
Últimamente pastores
llegó al punto mi sentir,
y si he llagado a venir
es por sacarlos de errores.
Todos:
Mucho se lo agradecemos!.
Astucia: (68)
Enteramente Dorinflo, estoy a vuestra presencia, yo vi la suma violencia con que ustedes se han venido; no ignoro el que hayan tenido una famosa enbajada, la cual no se tendrá en nada sin dar a mis voces oído.
Sabrán que aquel que ha venido no puede ser su Creador porque aquel es un Señor que pocos lo han conocido; Dios es grande, y entendido, sabio y omnipotente, y no puede falsamente tomar humano vestido.
Y se llegare a venir, sin duda será inmortal sin la culpa original.
Mas si acaso llega a venir, yo soy aquel que han de creer que enviado desde la altura yo soy el que allá en ventura mi solio llegue a tener.
Canto del Ángel:
Gloria a Dios en las Alturas dándonos el Parabién, pues el Mesías ha nacido en el portal de Belén.
Astucia:
Miente mil veces la glosa y la canción que se escucha, porque mi potencia es mucha y mi astucia es envidiosa.

Pecado: (69)
Dulces son las melodías que se acaban de escuchar, tiempo es que venga a reinar aquel que anunció Isaías; llegados son ya los días en que el Hijo de María, para la gran pena mía venga a redimir al mundo,
arcano santo, profundo, quien comprenderte podría!.
Tentación:
“Gloria a Dios en las alturas” dice la excelsa canción, que alegra toda mansion y quita la amarguras; en las celestes alburas, en medio de querubines, entre flautas y clarines
también cantando me vi, también el encanto fui de todos los serafines.
Ángel:
Pastorcillos que en la sierra viven tan descuidados, caminad para Belén,
veréis la gloria y la fama del que es Hijo de María, de aquella que fue anunciada que casaría con José, siendo hija de Joaquín y Ana, yo les vengo a convidar que vayan a conocerle lo veréis en un portal,
reclinado en un pesebre, y así caminar alegre con muchísima alegría, caminad para Belén, pues yo serviré de guía.
Bartolo:
Bato, Mayoral, hermanos, es tanto el gusto que tengo, por esta linda noticia que nació el Divino Verbo.
Ermitaño: (70)
Vamos luego al punto, no gasten tanta tibieza.
Gila:
Gastemos la ligereza la marcha que se prosiga.
Caminata:
Riscos y callados con vuestros verdores, por los verdes prados
caminen pastores. Canten sin cesar con mucha alegría pues ya viene el día para descansar. Nada nos detiene
para caminar, con nuestros ganados
canten sin cesar. Aquí pararemos
al pie de este prado, junten el ganado
y aquí dormiremos.
Pleito de Gila y Bato
Luzbel:
Ábrete pronto tenebroso abismo
que en llamas ardo y en rencor abundo! venid a mí, caudillos valerosos, prontamente salid de esa caverna horrenda, venid y emprended mas animosos con los hijos de Adán otra contienda; salid de esos avernos tenebrosos y haced que el mundo mi furor comprenda.
Asmodeo:
A tu mandado estoy, príncipe amado,
ordena a tu vasallo cuando fuere de tu agrado.
Luzbel: (71)
Quiero que intentes ruidos y quimeras, y que emponzoñes a cuanto Dios haya creado, que el escándalo reine en el humano, que se mate hermano con hermano.
Asmodeo:
Así será señor, y en mi fierez,
haré temblar al universo entero,
insultaré la angelical bellez
porque quiero ser el autor
del llanto y de la viles; y Astucia, preferido compañero, hará que el hombre desconozca en todo a ese Creador que le formó de lodo!.
Luzbel:
Bravo Asmodeo, sigue con denuedo!
más estudiando tu astuto plan, no dilates que en furor me excedo y siento en mi pecho abrazador volcán.
Asmodeo:
A ira, señor, ni sostenerme puedo;
bien comprendes mi infernal afán,
desde hoy te juro rey de las cavernas
que al mundo le daré penas eternas
y para más confirmarte la verdad,
voy a enseñarte el plan que estoyhaciendo, en el verás la irónica crueldad con que al Hijo de Adán voyconsumiendo; no creas que lo que te digo es falsedad, Astucia con afán lo está escribiendo; llámale pronto y mostraré la prueba
del exterminio de los hijos de Eva.
Luzbel: (72)
Ven Astucia, y a mi voz de trueno,
tiemble la tierra y se horrorice el mundo! salta rápidamente del infierno y ven a mi auxilio con amor profundo.
Astucia:
Ábrete pronto tenebroso infierno que en llamas ardo y en rencor abundo!
aquí me tienes rey de las cavernas a tu mandado estoy, ¿qué es lo que ordenas?.
Luzbel:
Mucho os agradezco Astucia el regocijo con que sirves a un ángel despreciado. Pues desde el inmenso y alto firmamento contigo y otros varios fui arrojado, enseñadme ese plan que tú has formado, Asmodeo me ha dicho placentero que es para exterminar al mundo entero.
Astucia:
En efecto señor, no te ha mentido.
Asmodeo:
Nunca podrá mentir esta serpiente venenosa, que vuestra causa ha defendido.Luzbel:
Lo sé Asmodeo, lo sé que eres valiente, pues en la lucha fuiste distinguido, más por eso agradecido y complaciente te nombré también capitán y con anhelo,cuando emprendimos la lucha contra el Cielo.
Asmodeo: (73)
Bien viste mi furor y valentía como hice temblar al firmamento!.
Astucia:
¿También viste Luzbel, la astucia mía?.
Luzbel:
De todo amigos, estoy contento;
pero nos falta mucho todavía
para poder vengar el sentimiento.
Astucia:
Pues aquí está la venganza, vedla escrita: Temblad hijos de Adán, raza maldita!.
Luzbel:
Recítalo Asmodeo, pues ya lo escucho.
Canto de Bato y Mayoral:
Aunque te valgas de Astucia,
de Asmodeo y Satanás,
en una cárcel oscura
para siempre habitarás.
Recitación de Luzbel con voz solemne:
Aunque te valgas de astucia,
de Asmodeo y Satanás,
en una cárcel oscura
para siempre habitarás.
Pecado:
Ten confianza en tus vasallos,
la guerra no perderás, a tu lado me tendrás aunque el cielo arroje rayos.
Tentación: (74)
Va a recitar Asmodeo, oye su recitación, porque es la exterminación del maldito pueblo hebreo.Asmodeo:
Manda el príncipe Luzbel que para vengar su afrenta, inventa en su averno cruel una batalla sangrienta
contra el pueblo de Israel. Y para tal intención lo que su caverna encierra, cubrirá toda la tierra de luto y de maldición.De vicios llenará el mundo, de discordias y lamentos, sin faltar género acundo que introduzca mil tormentos aún en el sabio profundo.Que no haya choza ni aldea que habite rey o pastor,que maldecida no sea;que haya terrible rancor en toda la gente hebrea. Siete vicios principals son los que tengo dispuestos, para hacer a los mortales caer en pecados funestos y muy gravísimos males,
y a continuación son estos: (75) El primero y principal será la soberbia atroz, pues este terrible mal insultará a Dios del ImperioCelestial. El segundo es la avaricia, este será un instrument del robo y de la injusticia,
pues no faltará un momento en las gentes la codicia. El tercero es la lujuria, éste es un genio fatal,
que no respetará convenio
ni el pecho mas virginal, pues a todo el mundo injuria. El cuarto es terrible ira, éste genio irresistible que puro veneno aspira y en todo será insufrible.
El quinto es la gula fiera, éste gastrónomo genio.. un hambre inmensa pondera, no respetará convenio ni en la res ni en la pantera.
El sexto es voraz envidia, éste ambiciona y desea con una sagaz perfidia cuanto otro rico posea, que por quitárselo lidia.
El séptimo es la pereza, pues todos los hijos de Adán lo apoyarán con firmeza y poco trabajarán para no tener riqueza.
Y a estos vicios fatales los gobernará pecado pues Adán será agobiado en muy gravísimos males. He aquí la conclusión de mi recitado plan,
poned en ejecución
contra los hijos de Adán
que son nuestra perdición.
Luzbel: (76)
Vuelen y pongan en obra
vuestro plan, no se haga tarde,
que mi aliento se recobra,
que vuestra furia se alarme.
Asmodeo:
Voy pues, que valor me sobra!.
Astucia:
Yo también príncipe amado,
voy presuroso al infierno
a sacar todo mi estado
para hacer eterno mal
a cuando Dios haya creado.
Luzbel:
Sí vasallos compañeros
ayudad a mi venganza,
preparen vuestros aceros
y no pierdan la esperanza
de exterminar a los cielos!.
Asmodeo:
Nunca jamás me acobardo
si es terrible mi furor!.
Astucia:
Tampoco yo porque ardo
en indecible rencor!.
Luzbel:
Alerta, alerta! Escuadrones
de mi caverna infernal,
arrojad mil maldiciones
al Imperio Celestial!
que no cese vuestra ira,
vuestro indecible furor.

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